"Ser madre. Ser mujer. Es para sufrir"
SER MADRE
Mi madre siempre dice: “Ser hembra en la
naturaleza y mujer en la vida, es para sufrir”, lo dice cada que vemos a un
animal parir en un documental, una mujer ultrajada en las noticias o cuando relata sus
experiencias de parto. No sé si es verdad, pero...
Siempre que pienso en ser madre, siento que
sufriré. Sufriré pariendo, viéndole llorar, en verle en un mundo gangrenado. Sufriré si se convierte en lo que no quiero, sufriré si elige su camino y se
aparta. Leí por ahí “los hijos no son de una, son del mundo”, y es verdad. Pero desearía
poder controlar su vida y elegir por él o ella solo lo bueno. ¿Y si aprende lo
malo de la vida?, ¿y si me tocase ser la madre que llora en los noticieros
pidiendo clemencia para su hijo? Tengo miedo de lo que el mundo pueda hacerle.
Ser madre a veces es una batalla perdida, de UNA contra millones de demonios.
Pero a veces me contento pensando en
que puedo enseñarle a escribir, pintar y leer, no como parte de un proceso de integración
a la sociedad o herramientas comunicativas. Sino, el escribir como la expresión
de sus ideas; el pintar como un pequeño cometa que es parte de un cosmos de arte, y que puede
viajar en ese cometa a velocidades inimaginables guiado por la gravedad de su
pensamiento; y que mientras lee puede recorrer en años luz la cronología de la
historia (a veces triste, muchas aterradora y muy pocas dichosa).
Por eso, tengo muchas dudas sobre la elección
de mi maternidad, así que mientras vivo pongo en una balanza qué tan bueno y qué
tan malo es vivir en nuestro atormentado planeta.
SER MUJER
Recuerdo estar en una charla para mujeres a
la que mi madre me llevó, la conferencista empezó a relatar su experiencia de
violación. La sala estaba llena de unas 500 mujeres, cuando volteé, el 85%
intentaba cubrir sus lágrimas indiscretas. Me sorprendí al estar entre tantas mujeres que escondían tormentos en su ser. Y ahí estábamos, mezcladas todas. Sentí pena por ellas, ¿quién sabrá
las historias de sus cicatrices?, ¿quién las consuela en el tormento del recuerdo? ¿y qué clase de ser humano es capaz de alimentar su éxtasis con el
trauma, el dolor, el desgarramiento y la socavación de una mujer?
Ese día todas se ahogaron en las lágrimas de
todas, y la sala fue un mar muerto, un mar tan salado que uno se intoxicaba de
sólo ver su reflejo, un mar tan agitado por las olas del dolor.
Jamás había enfrentado al mismo tiempo tantos
rostros sufridos, estoy segura que esa noche, todas durmieron con el recuerdo
en el REM y naufragaron en ese mar hasta hundirse. Despertaron y siguieron viviendo. Así. Como
si nada.
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