Soy ANTIPLAYA

 🎶"Y yo no nací pa' la noche, en casa me siento mejor" 🎶 

Cornamenta - La lá

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"... si algún amable caballero me invita a la playa / es seguro que me negaré pues nada es mejor para mí / que permanecer bajo techo / en la sombra quieto fresquito / lejos de las olas / a buen recaudo del sol y sobre piso firme..." 

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Aquí no hay poesía - Jaime Bayly


Cuando leí la opinión playística de Jaime Bayly pude respirar en paz, ¡no soy la única hater de las playas! Esto es algo que no lo comenté con nadie, pues no quería sonar odiosa.

Cuando comenzó todo este asunto de la pandemia global, pensé aliviada: "¡Al fin! De seguro todos podrán decir sin miedo lo tonto que es ir a la playa" ¡PERO NO! ¡¿QUÉ?! Estaban aun más desesperados por ir, qué contradicción, qué ilógico, qué tontería. Así que, para reflexión, dejo mis razones del por qué de mi rechazo a las playas:
  • Es entendible tostarse bajo el sol... hace unos 30 años, pero con el calentamiento global... ¿En serio?
  • La metiche arena, imán para genitales y ombligos, y de cualquier rincón pequeño difícil de limpiar.
  • Viento odioso. Me recuerda a Eolo de La Odisea. Burlándose con más fuerza cada vez que se lleva sombreros y embarra almuerzos con arena.
  • Epidermis enrojecidas, fritas bajo el sol con el aceite del sudor, comienzos del cáncer de piel.
  • Aguas amarronadas, reencuentro romántico con nuestras necesidades arrojadas en el inodoro.
  • Calor asfixiante sin alivio, ni un asomo de sombra natural donde refugiarse.
  • Mediodía: ¡EL PISO ES LAVA!, prohibido estar descalzo, de lo contrario, caminas sobre el infierno.
  • Dos palabras: Baños públicos.
  • Blanco fácil de hurtos a escondidas y del: "¡Tamare se me olvidó en la playa!"
En fin, escribir esto se me hace gracioso, pues realmente no tengo ninguna autoridad de criticar a las playas, ya que puedo contar con una mano las veces que he ido (de ahí mi vergüenza de expresar mi desdén playero). Sin embargo, sí que tengo mi definición de verano perfecto: ventanas totalmente abiertas, duchas con agua fría, echarse con ropa interior en sábanas livianas y el ventilador al máximo viendo algo en internet, con gaseosas heladas (y a justo precio de la bodega de la vuelta, nada de precios caros playeros).


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