Si hay algo que me llamó la atención del libro "Lexicografía" de Marco Aurelio Denegri es que casi todas las "malas palabras" tienen un origen y significado sexual, fálico y erótico. ¿Por qué? Para comprender es importante las siguientes citas:
Los griegos -dice Martín
Alonso- tenían unos doscientos nombres relativos al caballo (hippos) y más de
doscientos cincuenta para nombrar la fama de los mortales. Esto prueba .su
afición a los deportes hípicos y que el sentimiento de la gloria ('cieos') fue
uno de sus mayores ideales.»
«Recordemos que en sánscrito
—dice Alfonso Reyes— hay once palabras
para ' luz', quince para ' nube', veinte para ' luna', veintiséis para ' hacer', treinta y cinco para 'fuego',
treinta y siete para 'sol'; en Tslandia, ciento veinte para 'isla'; en árabe
también, quinientas para 'león' y mil para 'espada'.”
Esto prueba que cuando a una civilización le intriga un tema, usa el lenguaje para crear códigos y dar más significado y amplitud. Por ejemplo: la inmortalidad y la perennidad de la memoria de un mortal era importante para los griegos, de ahí la gama de palabras para referirse a la fama. El lenguaje, como
bien dice Casares, es «un almacén de medios
de expresión... donde ciertas ideas han logrado una representación
verbal verdaderamente exuberante»"
Actualmente, la exploración de la sexualidad y el trato social que se le da es más libertino que en antaño, poco a poco con el pasar de las décadas se le está quitando el estigma de ser un tabú. Por lo tanto, como humanidad tenemos en el subconsciente la curiosidad de sentirlo todo en cuanto a emociones, drama, tacto y movimiento en la sexualidad. De ahí que la mayoría de groserías, tengan una etiología y relación con actos sexuales, tales como "putamadre", "pincho", "chucha", entre otras muchas. Sin embargo, su origen no fue tan libertario, sino que al contrario, se las usaba para encubrir la curiosidad sexual de la humanidad, escondiendo pudorosamente esas palabras detrás de eufemismos. Para finalmente evolucionar y dejar de ser sólo sexuales, convirtiéndose en adjetivos como "huevón", "pendejo", "chucha", dejando entrever que la sexualidad influye directamente en el comportamiento y cotidianeidad, ejemplo: "Eres un chucha" o "¿Acaso eres huevón?", dando a entender que la otra persona es tonta, pero los huevos claramente no tienen nada que ver en el sentido literal, sin embargo se han ido tejiendo hilos psicosociales que al final han dado como resultando una relación obvia para la gente.
Lo maravilloso del libro de Marco Aurelio Denegri es que destapó un lado que no conocía de personajes históricos. Por ejemplo, cualquiera diría que Abraham Valdelomar era un erudito peruano de gran prosa, digno de un comportamiento irreprochable. Lo gracioso, es que en las cartas a sus amistades sacaba el barrio que tenía dentro, escribiendo a uno de sus amigos explicando su rechazo a participar en un concurso europeo.
«Como yo no quiero
que hablen y critiquen mi actitud al ir a
ese concurso, ni que digan que es cojudo y que, yo desde Europa, les
vaya a arrebatar triunfos a los de allí. [...].» (Roma, 8 Octubre 1913.)
«¿Todavía me odian esos mierdas?» (Roma, 14 Enero 1914.)
No dejo de imaginar a un Valdelomar molesto escribiendo con el ceño fruncido. He reído con las muchas anécdotas graciosas de otros escritores y personajes históricos hablando groserías y renegando del mundo. En conclusión, las groserías tienen un transfondo sexual debido a la eterna curiosidad de la humanidad por el tema, pero la verdadera pregunta es ¿por qué estamos obsesionados con la reproducción?.
Comentarios
Publicar un comentario