El síndrome del super héroe

 “¿Te puedo pedir un favorcito?” dice la gente con tono dulce para convencernos de hacer un favor. Lo hacemos, y nos sentimos unos héroes. “¡No quiero abusar de tu generosidad, pero...” Y otra vez hacemos de héroes, con un poco menos de entusiasmo, claro. Y a la tercera ya estamos poniendo los ojos en blanco, pero la educación de “un favor no se niega” nos impide decir NO. Entonces nos toca hacer la incómoda pregunta: ¿En qué momento ser muy generosos empieza a joder?

Esta encrucijada es el pan de cada día de muchos profesionales: desde el diseñador gráfico cuya profesión es regateada; el fotógrafo al que le piden como favorcito: “edítame esta foto porfa, rapidito nomás”; hasta al cuerpo de bomberos, cuya labor es voluntaria y sin paga en muchos países. 

En las profesiones vinculadas al trato directo con las personas es muy difícil negarse a hacer “favorcitos”, y al final, cuando los sumamos resultan en un proyecto de la NASA. Muchos no sabemos decir NO a los “favorcitos” que se vuelven cada vez más trabajosos. Y lo peor, no sabemos cómo cobrar la remuneración justa a nuestro trabajo. Pero, ¿cómo lo logro? Es difícil lograrlo en un país en donde hasta el presidente se niega a recibir su sueldo porque “su labor es para con el pueblo”. Y esto también ocurre con personajes en la fantasía: Spiderman, por ejemplo, quien no puede vivir una vida equilibrada, porque eso de salvar la ciudad hace mucho que dejó de ser un hobbie y ahora es un trabajo de tiempo completo que lo consume.

Así que, me gustaría analizar a nuestros dos personajes para desentrañar el problema de "por qué no sabemos decir no":

El presidente Castillo tiene un gran problema: Durante su campaña presidencial prometió vivir con su antiguo sueldo de humilde maestro (el cual es bajo), y renunciar al gran sueldo presidencial. Mientras tanto, ahora que es presidente, intenta equilibrar su vida familiar, manejar el país, arreglar la economía, pelear con el congreso, esconderse de la prensa y paniquearse por la vacancia. ¡Demasiado trabajo para muy poca retribución!

Nuestro segundo personaje. Spiderman (Tobey Maguire), en la segunda entrega, también tenía un gran problema: salvar a todo Nueva York GRATIS. Mientras tanto, intenta conquistar a Mary Jane, aprobar la universidad, cumplir con sus horarios de repartidor de pizzas, visitar a su abuela, ubicar la cámara antes de cada hazaña y luchar contra el Dr. Octopus. ¡Demasiado trabajo para NINGUNA retribución!

¿Por qué rayos estos hombres que realizan tareas titánicas y difíciles se niegan a recibir un sueldo merecido? La respuesta está en diversas teorías de economía. Sí, tal como lo escuchaste. Se tiene la creencia de que la economía es aburrida e incomprensible, un lenguaje chino raro. ¡Pero qué va! La economía es una ciencia viva, la hacen y la mueven las personas, incluso detrás de ella está el porqué de lo que hacemos como sociedad.  Teorías como “La mano invisible” y “El coste de oportunidad” y otros factores me ayudaron a formar: “El Síndrome del súper héroe”

El presidente y Spiderman tiene el mismo problema: quieren hacerlo todo con muy poco. La idea de la “generosidad tóxica” les ha corrompido la cabeza, y para sentirse “héroes de verdad” deben sacrificar todo de ellos. Algo común en el imaginario colectivo, es que todos tenemos una especie de “bolsa de valores” de los valores, donde mientras más alto sea el sacrificio, más alto es el valor del heroísmo; o sea “hacer el bien” es invaluable porque estamos sacrificándonos por el otro. Y ¡ay del que usa la generosidad como mercancía!, es automáticamente un aprovechado, un monstruo, un villano; porque está devaluando el valor del sacrificio, y le pone un precio.

Esto se refleja en los resultados de los países donde la donación de sangre es pagada, y se termina reuniendo muy poca; pero cuando la donación es voluntaria y sin paga, se recaudan grandes cantidades. ¿Por qué? Precisamente para sentir la ilusión de ser héroes.

Si hiciéramos una donación de sangre lo más probable es que nos sintamos unos héroes. Pero si cada dos semanas vienen a buscarte personal del hospital para sacarte medio litro de sangre, ¿te sentirías un héroe?  La cosa empieza a hacerse pesada, te molesta tener que pasar ese proceso obligatoriamente, te duele el brazo y ya no se siente tan bien como antes. Entonces te cuestionas si es bueno seguir, a eso se le llama “coste de oportunidad”: elegir la mejor opción para gastar nuestro tiempo, dinero y recursos para obtener un beneficio. Spiderman sabe que no puede seguir haciéndolo todo, y por eso, se plantea si es bueno seguir siendo un héroe, ya que al parecer salvar la ciudad no le ayuda a tener una mejor calidad de vida (pelea con Mary Jane, sus poderes fallan, falta a clases, hace mal su trabajo como repartidor y fotógrafo, y se desgasta física y mentalmente). Así como también, el presidente sabe que su bajo sueldo no es suficiente para llevar el estilo de vida de riquillo (camionetas, ropa buena, algunos gustos). Así que ambos eligen su coste de oportunidad: Spiderman decide dejar de ser un súper héroe y Castillo decide cobrar su sueldo presidencial (por lo que recibe muchos ataques de la prensa).

Tanto el presidente como Spiderman saben que están mucho mejor con su elección, pero la prensa empieza a atacarlos. A Castillo lo llaman hipócrita y populista, y que esa promesa fue solo una táctica para ganar el voto de la gente. Mientras que Spiderman recibe reclamos por el aumento del crimen en la ciudad, además, de los ataques de la prensa: ¡EL PODER DE LA PRENSA HA TRIUNFADO!, exclama su odioso jefe, John Jonah Jameson.

El Daily Bugle ataca a Spiderman


Nuestros personajes están recibiendo un ataque brutal, sienten que han decepcionado a la gente que los necesita. Pero, ¿están siendo realmente egoístas? “No hay nada malo con que cada persona busque su interés individual”, esa es básicamente la consigna de la Teoría de la Mano Invisible. Planteada por el economista Adam Smith, nos asegura que un poco de egoísmo individual trae beneficios colectivos. Parece un poco complicado de asimilar si lo meditamos bien, pero Leonard Read nos lo simplifica de una manera maravillosa con su ensayo Yo, el lápiz (que está en internet completo, por cierto). Un simple lápiz ha necesitado de la industria del carbón, de la madera y de grandes distribuidoras para llegar a nuestras manos. Millones de personas han colaborado para su elaboración, y tal vez ninguna de ellas sabía que estaban creando un lápiz… o les importaba un comino, solo querían su paga al final del mes y vivir sus vidas. Parece egoísta, pero es un comportamiento social muy normal: trabajar y tener mi paga. En el fondo es lo que Spiderman y el presidente querían. Y así lo hacen, cada uno empieza a hacer renovaciones internas en sus vidas:

Peter empieza a trabajar en sí mismo: estudia, sale con Mary Jean, arregla su bicicleta y COME. Hasta ese momento es la primera vez que lo vemos comer en toda la película, después del gracioso desastre en el compromiso de Mary Jean, en donde no podía dar ni un bocado. Por otro lado, el presidente Castillo al fin pudo estar a la altura del nivel de vida que veía a su alrededor: celebro el cumpleaños de su menor hija como era debido, se fue de vacaciones con su familia y ha pensado en expandir la fortuna cometiendo algunos actos fraudulentos, pero eso es harina de otro costal. Como vemos, la teoría de la mano invisible… ¡los ha salvado! Ahora ambos tienen la seguridad y la calidad de vida que tanto desearon.

Peter cree estar bien con su decisión, aunque eso signifique ignorar asaltos, dar media vuelta y luchar contra su conciencia. Hasta que cierto día, va a visitar a la tía May (aparentemente tampoco había tenido tiempo para eso hace mucho, ya que se sorprende de ver cómo ha crecido su pequeño vecino). La tía May, en medio de la mudanza, le lanza un discurso conmovedor que promueve la generosidad tóxica y hace a Peter cambiar de opinión:

Yo creo que todos llevamos un héroe dentro, que nos hace ser sinceros, que nos da fuerza, que nos ennoblece, y finalmente que nos permite morir con orgullo. Aunque a veces tengamos que mantenernos firmes y renunciar a lo que más queremos… incluso a nuestros sueños

Las palabras de la tía May terminan reforzando ese sesgo cognitivo de “la bolsa de valores de los valores”: más sacrificio es más heroísmo. Pero… ¿hizo bien Peter al volver a ser Spiderman? Probablemente lo más razonable era negociar bajo anonimato un sueldo justo con el alcalde o el presidente para poder tener un incentivo y hacer bien su trabajo. El incentivo en economía es una fuente de deseo, nunca es voluntaria. Y es un “estímulo que se ofrece a una persona, una empresa o un sector con el objetivo de incrementar la producción y mejorar el rendimiento” (según google). Por ejemplo, en África se suele pagar (incentivo) a la gente para que no tenga relaciones sexuales riesgosas y así disminuir la tasa del VIH. Como vemos, un incentivo no habría estado mal en el caso Peter Parker, habría tenido una mejor calidad de vida y vuelto a ser héroe, ¡todos ganan! Sin embargo, ya sabemos cómo termina su historia. En el caso del Presidente Castillo, su "incentivo" tristemente fueron los negocios turbios.

Para terminar, no deberíamos avergonzarnos de exigir nuestro sueldo cuando es necesario. No dejemos que el síndrome del héroe nos consuma. Porque puede que... de tanto compartir nos volvamos egoístas.


Peter y el coste de oportunidad en acción





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